La historia detrás de Pajarito, el videoclip
Escrito por: Lucía Aragón

Todo empezó una noche calurosa de octubre en un boliche de Tucumán, sonaba un cachengue estrepitoso, los cuerpos transpirados bailaban y saltaban en la pista de baile. Yo tenía una cerveza en la mano y bailaba tranquila, hasta que se presentaron dos mujeres al frente mío. Paula Klass y Sol Carlevaris, dos artistas con una misión: hacer un videoclip.

 
 
 
 
Sin dudar dije que sí. Aunque la producción no era un terreno desconocido para mí, nunca antes me había aventurado en el mundo de los videoclips. Pero confiaba plenamente en la visión de las chicas, así que al toque nos pusimos a laburar, ahí mismo en el boliche, pedimos una mesa, una compu y otra birra; y nos sentamos a diagramar el plan de trabajo.

Con apenas un mes por delante para preparar nuestra propuesta para el primer concurso de videoclips del CAAT (Consejo de Artes Audiovisuales de Tucumán), cada minuto era crucial así que la Sol creó un grupo de WhatsApp y comenzamos un frenesí de reuniones, exploraciones por las calles de Barrio Sur, pruebas de diseño, búsqueda de precios y reclutamiento de gente para conformar el equipo. Que ya saben como es, en la carpeta va el equipo ideal tentativo y después la realidad a veces es otra, pero confiamos en que la respuesta iba a ser un sí; y así fue. El equipo finalmente quedó conformado por: Carolina Gramajo, Lucía Aragón, Yael Romero y Agos Rodriguez (producción), Sol Carlevaris y Matías Minahk (dirección), Sofía Ferreyra, Tomás Díaz y Martín Burgos (fotografía), Xime Escalante, Anita de libra, Guy de Chazal Elsinger y Or Antolini (arte), y Flor Sardo (montaje y color).

 
 
 
 
Y el 24 de noviembre, la noticia llegó: éramos las ganadoras. Entonces empezamos una preproducción furiosa: alianzas estratégicas con emprendimientos locales, como Compendio y Cherry Vintage en el vestuario, Pico rojo en el almuerzo y Librería Goya en las fotocopias; y mucha muchísima ayuda y acompañamiento de amigues y familiares.

Largas semanas de trámites, pruebas de vestuario, de cámara, más scoutings, meriendas compartidas, jornadas de reescritura, un par de crisis en el medio y muchas muchísimas planillas de excel.

 
 
 
 
El 23 de marzo, con el sol apenas asomando en el horizonte, nos lanzamos a rodar. Fue una jornada agotadora y hermosa a partes iguales. Desde las 6 de la mañana hasta pasadas las 20 horas, cada minuto fue una nueva oportunidad para crear, para contar esta historia. Hacer cine en Tucumán es una verdadera joya. La riqueza cultural, la calidez de la gente, el talento del equipo técnico y el elenco; y la pasión por contar nuestras propias historias hacen de esta provincia un escenario único.

Agradecemos enormemente al CAAT y a todo el equipo por confiar en nuestra visión y brindarnos esta invaluable oportunidad.

¡Qué lindo es hacer cine en Tucumán!